Rosa Valdivia, Fundadora de ZaguánQueremos entregar una perspectiva
del arte más cercana y cotidiana

Revista Casa Etc.
30 de Mayo de 2015
Por Fabiola Rojas Cordero
Foto de Claudio Quiroz Molina

La artista cuenta como han logrado crear en Concepción un espacio cultural más próximo a la gente, donde confluyan distintas ramas del arte y la literatura. Devela, además, aspectos únicos de su propia obra, como los tejidos con pasto de entornos naturales de la Región y su mirada crítica hacia el patriarcado mediante sus cuadros de mujeres en telas bordadas.

Una antigua casa de 1946 en el centro penquista con baldosas decoradas y dos puertas acoge todos los días a diferentes artistas y al público que desee unirse. Entre pinturas, fotografías y cómodos sillones nos recibe Rosa Valdivia en el que llama su “living convertido en espacio cultural”.
Con una taza de café entibiando sus manos en una fría mañana, nos relata cómo ha ido creciendo “El Zaguán” y las creaciones que hoy la inspiran.
La sensualidad de mujeres hechas de telas sobrepuestas en cuadros que adornan una pared intimida y toman forma a partir de estampados. “Es el concepto de lo erótico desde una perspectiva más abstracta” descifra Rosa. Siente que el bordado y el tejido, a partir de la pintura como base, es su principal herramienta y hoy se dedica a experimentar a través de ellos. Narra que viene de una familia de doce mujeres, que siempre se han reunido a construir mediante la costura: “Es un ambiente de conversación y creación, una construcción de sociedad, porque la mujer es la que aglutina y llama. Me gustan las telas estampadas como un ciclo de eterna repetición, de vida y muerte.

Para la artista titulada en la Universidad de Concepción, el tejido también sale de la figura humana y lo trabaja en relación al contexto natural. En “Casa Poli”, galería de arte ubicada en Coliumo, se reunió con artistas de varios países y, entre paseos en la naturaleza, le surgió la idea de recolectar pasto, convertirlo en hilo y tejer un enorme manto a crochet, basándose en el mito griego de Penélope. Explica que es menos colorido, más abstracto y le da mayor importancia al proceso. “Y un día se va a degradar, va a desaparecer”, sentencia.

En sus obras hay una crítica a la sociedad patriarcal. Para graficarlo nos muestra el bordado de una forma uterina transformada en un mapa en el océano, uniendo lo natural y lo social, “donde el mar y la maternidad se venden”. Ella utiliza esta ironía para sus cuestionamientos, ya que critica al patriarcado a través de una actividad tan femenina y que implica una postura de sumisión- permanecer dentada y agachada cociendo- como la costura. “Me gusta la mujer creadora de cosas tan esenciales como un abrigo, hasta la construcción de una sociedad más justa, por el hecho de ser madre. Todo lo contrario al capitalismo, que quiere individualidad y aislar al individuo”, argumenta. Recalca que no está en contra de los hombres, que no hace propio el típico feminismo; sino que desde su arte destaca lo femenino, lo particular de la mujer y cómo ella ha aportado.

La historia de “El Zaguán”

Cuando Rosa terminó su carrera de Artes Plásticas en la universidad- además de hacer obras- empezó a trabajar como gestora cultural en proyectos independientes. Los gestionaba, reunía los recursos y se encargaba también de la producción. Entre ellos, destaca un libro del poeta Muñoz Coloma, una performance de Alperoa y la feria de narrativa gráfica “Comiconce”.

Con la idea de poder distribuir y vender los libros y las obras de arte, surge “El Zaguán” como un espacio central para realizar exposiciones, charlas, talleres y música en vivo. Su nombre se debe a la descripción de la casa, entre puertas, una arquitectura antigua y a la que, junto con Cristóbal Florín (comunicador audiovisual del centro), buscan rescatar patrimonialmente mediante el uso de ella en la imagen que aparece en el logo. El 12 de junio cumplirá un año de funcionamiento.

Todos los meses hay un artista invitado a exponer en uno de los muros y constantemente se ofrecen libros de autores de la Región del Biobío. También se entregan a la comunidad ocho talleres, entre los que se encuentran fotografía, literatura, pintura y xilografía. Pronto viene la primera semana de aniversario de “El Zaguán”, donde aprovecharán de potenciar la fusión entre arte y libros mediante poetas que escriban en base a una pintura, artistas que ilustren un libro y luego exponer, pero por sobre todo, permitir que el público penquista sienta que el arte está a su alcance y que puede disfrutarlo semana a semana.