El Ciudadano
3 de Enero de 2017-10-15

Por Iván Monsalves

La basura en el ombligo, una columna fisgona:

“Hay entropía moviendo y desordenando las neuronas y lo establecido”
Alonso Tapia

Pensando en este fin de año y en las habituales evaluaciones –algunas apocalípticas y otras esperanzadoras-, yo me quiero quedar con las segundas y es que hace rato, hace mucho rato que la literatura en Conce no para de crecer; ya no es solo Harris y su pandilla de buenos poetas, ni Gómez y sus destacados brillos narrativos. Hace rato que la prosa y la poesía se tomaron las calles de esta ciudad y eso alegra, eso enorgullece a tod@s.

Veamos algunos ejemplos: más de algún jueves o viernes vamos a bares como El Averno o el Mal Paso y nos encontramos no solo con ese gran sonido del Bío Bío, sino que también aparecen experiencias como Cóctel Lírico, un grupo de poetas de varias edades dando ejemplo de fuerza, de gallardía. Ellos con sus libros y pasquines lucen obras, remecen espíritus en la noche, leyendo y vendiendo sus trabajos; los receptores y sus brindis se paralizan al escuchar al Alan Muñoz, Francisco Valenzuela o al Nacho Gallardo. Ellos no son sólo temple, son vida pura de este escenario moderno que abre puertas nuevas para reanidar el quehacer y revitalizar los receptores.

Y claro que no son los únicos: Rosy Sáez y Bárbara Calderón con la colectiva ¿Por qué tan solitas?, no sólo inquietan, ellas rompen y reviven en un mismo momento a la literatura y a lo bello de escuchar poesía; eso se hace más bello y consecuente al oírlas, al saberlas con sus paraguas y sus colores, dejándonos con un latido emocionado. Quienes tienen la suerte de encontrarlas se van sintiendo una
alegría de descubrir “por fin” lo que es la maravilla de la poesía.
Por otro lado está Condemarzo con El cabaret del fin del mundo, Fenómenos para/anormales o cuánta idea poéticamente rara pueda existir. Él es el más dúctil de todos, todo lo que crea es para pensar, para reflexionar, poesía y narrativa pura, llenando las noches con aportes lúcidos que dejan más de lo que uno cree (y el poder quiere) en muchos de los receptores.
Mujeres de puño y letra, féminas aguerridas y empoderadas que traen su aporte desde la posición del anti-patriarcado y del feminismo. Ellas no sólo se han conformado recuperando espacios e instalando justos lenguajes, sino que se han dado maña para traer a grandes exponentes nacionales a este vínculo cada vez más cotidiano del penquista con la poesía: Teresa Calderón o Maha Vial, increíbles
ejemplos que disfrutó esta ciudad gracias a ellas.

En cuanto a publicaciones también fue un año prolífico. Una columna no da para nombrarlas a todas y todos, yo me quedo con el agradable sabor de Otoño de Felipe Fuentealba, con la dinámica y entretenida propuesta futbolera de No puede dar siempre en el palo de Pablo Inostroza y El vacío y lo ajeno de Muñoz Coloma, novela de buena trama con personajes capaces de permanecer en el imaginario popular. En este ámbito otro hecho importante del 2016 fue lo logrado por la Editorial LAR, capaz de publicar a 12 autores al mismo tiempo, tod@s de este lado del mundo, tod@s con
trabajos importantes, tod@s con brillo y proyección asegurada. Destaco el trabajo de la reconocida dramaturga, Leyla Selman, y su premiada obra Amador Ausente, pieza llena de símbolos que llevan al lector a una realidad necesaria que a través de personajes “sorprendentes” nos dice que siempre puede haber algo nuevo y bello que leer.
Zaguán es otro de los puntos altos este año (o el más importante de todos). Ahí la pequeña galería de arte dio espacio a las lecturas (todo tipo de lecturas), logrando el más increíble compendio jamás visto en la región, una experiencia que en pocos días presentará cuatro tomos que compilan a tod@s l@s poetas y narrador@s que por casi dos años revivieron a un Rengo que casi choca con Chacabuco.
Y cómo no destacar (en este marco) la llegada de Piraces o Petrel, poeta que sentimos de Conce, que queremos en Conce… aunque él no siempre lo crea.
Concepción y su literatura suena en todas partes, y esto no es cuento. Omar Lara recibe el Premio Nacional de Poesía Jorge Tellier, Taty Torres logra el Primer Lugar de los Juegos Poéticos y Florales, Premio Gabriela Mistral, mientras que David Avello se lleva el primer premio en el reconocido concurso Barco de Vapor, por su obra El niño Manuel.

Seguro podríamos seguir mucho rato, pero por suerte se me acaban los caracteres y la hora de dormir apremia.
Quiero en minutos soñar con estos sueños reales y los que tristemente me deja mi querida UDEC con su magíster en literatura, su doctorado en literatura, su patota de teóricos, su línea editorial… ahora me dio más sueño y aparecen las pesadillas.
Espero que mañana, que pasado mañana no sólo seamos la cuna y seamos mucho más que el inicio. Hace rato que nuestra literatura camina y da que hablar al resto de este país llamado Chile. Y estoy seguro que será más… mucho más lo que se logre.